| Ciencia Espírita

espiritismo2El Espiritismo Científico

La primera enseñanza del espiritismo es el reconocer nuestra espiritualidad. Es decir, reconocer que, ante todo, somos una entidad energética que sobrevive a la terminación carnal del cuerpo que nos viste. Somos una energía inteligente (extra dimensional) manifestada en un cuerpo y con un grado de personalidad independiente (libre albedrio), manifestándose en este mundo (escuela) para aprender en un proceso de crecimiento. La espiritualidad sin embargo no es espiritismo, pero no hay espiritismo sin espiritualidad.

Cuando le manifiesto a algunas personas de que soy espiritista, racionan con cierto grado de reprensión quizás pensando de que profeso un ocultismo negativo o que practico supersticiones medievales. Nunca los confronto. En el caso de los dogmáticos religiosos, apoyados por sus argumentos bíblicos, las personas que estudiamos el espiritismo somos entes del mal. En el caso de los dogmáticos materialistas, mal llamados científicos, el espiritismo no es más que una partida de supersticiones ignorantes y en el peor de los casos, charlatanería. Todos son mis hermanos espirituales, aunque ellos todavía no lo sepan porque las leyes del universo no tienen prisa.

Otros, la mayoría, me tratan con un aire de respeto y curiosidad intelectual. Muchos hasta me invitan a abundar con más información sobre el género. Siempre trato compartirles todo eso que está en mi potestad ofrecer y hasta cuando discrepamos de puntos superficiales o cardinales, se mantiene el respeto a las personas y a la evidencia. Los intercambios con estas personas me encantan porque suelen ser una experiencia dialéctica de altura y apertura. A veces, esta experiencia trasciende y se transforma en algo capaz de cambiarnos. Yo pienso que el amor es el acto de crecer y hacer crecer mediante nuestras propias acciones. Cada vez que me tropiezo con un ser que profesa esa interpretación del amor, mi vida biográfica, mi caudal intelectual y mi camino espiritual transmutan a un grado más elevado.

El espiritismo le añade al espiritualismo el componente de la interacción activa entre espíritus independientemente de que éstos estén encarnados, errantes, en transición o desencarnados en un plano astral.   En el caso del Espiritismo Científico, se le añaden los componentes de causa y efecto mientras se retiran las doctrinas dogmáticas y los mal usos que se le pueden dar a ciertos conocimientos sobre el espíritu. El Espiritismo Científico es el estudio de algunas de las dimensiones trans-materialistas de los espíritus (que somos) y su interacción con otras ciencias humanas como lo son: la cosmología, la astronomía, la biología, la química, la física, la medicina, la paleontología, la arqueología, la metafísica, la filosofía, la psicología, la psiquiatría, la sociología, la antropología y muchos géneros pudiéramos seguir mencionando.  

Una de las cualidades del Espiritismo Científico como materia de estudio es lo arduo que resulta teorizar y experimentar con entes y situaciones en dimensiones fuera de nuestro alcance directo. Para la ciencia materialista le es más fácil negar la existencia de dichas dimensiones que tratar de crear nuevos paradigmas de estudio que contradigan lo que hasta el momento han sido sus pilares y arquetipos. Sin embargo, para el espiritista, la utilización de las capacidades mediúmnicas de ciertos sujetos es una puerta que no se debe dejar cerrada y un umbral que es imperante cruzar.

Los médiums o personas facultadas para prestar sus capacidades físicas y psíquicas con el fin de explorar e interactuar con energías en otros planos, nos han brindado incontables accesos a una plétora dimensiones espirituales. Es responsabilidad de la comunidad científica, la sociedad, los filósofos de la modernidad, los tecnócratas y la academia intelectual penetrar en estos reinos y expandir nuestro entendimiento del cosmos, de nosotros mismos y de Dios. Apenas comenzamos, aunque llevamos milenios en tal búsqueda y tan solo somos diminutos granos de arena escurridos en las inmensurables manos del tiempo y del espacio.

Ser espiritista no es tanto una etiqueta sino una actitud hacia ciertas realidades que nos definen pero que se nos hace muy difícil delimitar. Aquellos que entiendan que este tipo de estudio y aplicación no les corresponden, se deben comprender. Aquellos que optamos por redefinir el campo del entendimiento añadiendo las ciencias del espíritu, contamos con actitudes de apertura y comprensión de parte de nuestros semejantes. Después de todo, somos hermanos e hijos de Dios, y en el peor de los casos, viajamos en la misma esfera cósmica.

 

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